Este peculiar pueblo, Puigpunyent, cuyo nombre se cree que procede de la palabra en latín “Podinum Pungentem“(montaña afilada), se halla asentado en un valle al oeste de la isla, a tan sólo a 15 minutos de Palma, cercanía que proporciona a los residentes, por una parte las ventajas de un ambiente tranquilo, rodeado de naturaleza, con bosques, pinos, almendros, robles, algarrobos, viñas, naranjos u olivos y por otra debido a la cercanía con la capital, la posibilidad y ventajas que ofrece, el poder acceder con rapidez, a cualquiera de los servicios básicos necesarios.

Este municipio está formado por los núcleos de población: “Puigpunyent, Galilea, Son Serralta y Conques” y a su vez linda con: Estallençs, Banyalbufar, Esporles, Palma y Calviá.

Se cree que se trata de una de las primeras zonas que se habitaron en Mallorca, debido a la gran cantidad de lugares prehistóricos que se hallan emplazados en la zona, como por ejemplo “Talayot de Son Serralta” (único que se visita) o “Talayot del Gegant” (que no dispone de acceso público por pertenecer a una finca privada) o el camposanto (Casat Nou), antiguo cementerio que tal como venía siendo habitual en aquellas épocas, estaba lleno de cuerpos amontonados e incluso muchos de ellos, enterrados junto a sus propias armas.

Aunque por esta región pasaron anteriormente los Romanos, no fue hasta la época islámica (como ya hemos relatado anteriormente), cuando prosperó la comarca, impulsada por los diferentes sistemas hidráulicos, canales, “siquis”, “safretjos” o variados molinos, que proporcionaron accesibilidad al agua consiguiendo con ello, un aumento considerable de la agricultura. De esta época musulmana, se dispone de muy poca documentación y únicamente se hallaron algunos restos de su paso por la isla, pero son destacables los grandes torrentes “Sa Riera” (desbordado en 1.403 y con unos 5.ooo fallecidos aprox.) y “Torrent de Suprema”, los dos de origen árabe. También dejaron como herencia algunas grandes posesiones, qué con el tiempo, serían las que conformarían el núcleo actual.

En pleno centro del pueblo y en una calle que se llama “Carrer des Serral”, donde está ubicada la iglesia de “San Juan Bautista”, se puede encontrar una gran oferta de locales dedicados a la restauración.

Cerca podemos hallar gran diversidad de viñas (Prensal, Chardonnay, Cabernet Sauvignon, Sauvignon Blanc, Merlot o Tempranillo), lugar donde tanto se puede gozar de un paseo relajante entre viñedos, como incluso disfrutar de un especial almuerzo bajo las parras.

Como curiosidad señalaremos que este municipio se ha convertido en un lugar conocido en toda la península debido en parte, a su ambicioso proyecto de reciclamiento, un programa regido por medio de un calendario semanal, que se basa en la separación de residuos en sus respectivos hogares, por los mismos vecinos, para su posterior recogida en los días concertados. Para tal fin, el ayuntamiento distribuye de manera gratuita distintas bolsas. En el primer año del funcionamiento de este plan residual, se consiguió el índice más alto de reciclaje, logrando reducir los desechos que no podían ser reutilizados en un 70%, resultados que se ha logrado gracias a la cooperación del ayuntamiento y a todos sus ciudadanos, lo que fomentado que otros pueblos intentaran copiarlo.

Cuando el tiempo acompaña, son muchos los deportes o actividades que puede el distrito, como refrescarse en piscinas con cascadas naturales, realizar deportes de aventura, senderismo, escaladas, descuelgues, tirolinas, ciclismo y otros muchos.

Los amantes de la montaña, puede subir hasta el “Puig de Galatzó”, una cumbre de unos 1.025 metros y que se encuentra situada al pie del parque natural “La Reserva Puig de Galatzó”, que es una de las más simbólicas de Mallorca. Empezó a construirse en el año 1.986, inaugurándose oficialmente en 1.992. El recorrido se realiza por caminos que antiguamente eran utilizados por los carboneros y tiene unos 3,5 km. Después de una caminata de más o menos una hora, se llega al tramo de las barbacoas y a un bar donde tanto se pueden tomar refrescos, comer con platos servidos en mesa o si se prefiere, degustar alimentos torrados por los mismos excursionistas.

Aunque la subida a la cumbre puede resultar un tanto complicada, el esfuerzo es del todo recomendable, para poder disfrutar de las bellas vistas que pueden contemplarse desde su cima y qué además al tratarse de una reserva natural entre montañas, el ascenso a menudo viene aderezado, por los espectaculares vuelos que ofrecen águilas, buitres o halcones que frecuentemente sobrevuelan la zona.

Esta reserva está considerada como una de las más exuberantes e enigmáticas de la isla, en parte debido a lo abrupto del paisaje, vegetación (dispone de una considerable variedad de plantas recogidas en un catálogo que se puede adquirir en la misma entrada), por la riqueza de su fauna, que cuenta con osos pardos, cabras, avestruces, ocas, burros salvajes, martas, gamos, pavos reales, jinetas y gran variedad de patos que viven en sus cuevas con cascadas, pero sobre todo por sus leyendas sobre el “Comte Mal”, que era un rico y malvado noble dueño de estas tierras en el siglo XVII, cuyas fábulas escritas mediante dos obras del siglo XIX, se hicieron famosas y se entendieron rápidamente. En estas narraciones, se detallaba como el noble aparecía por sus dominios muerto montando a caballo, que una sirvienta oía cada noche el ruido de las cadenas con las que el demonio lo tenía esposado, o qué al enamorarse de una monja pactó con el diablo, para que este le consiguiera una torre muy alta, desde la cual pudiera vigilar a su amada. Este mismo lugar, también sirvió en la época de la Reconquista, como paraje de refugio a los árabes sobrevivientes de la contienda.

Otra excursión que tiene un grado de dificultad bastante alta, con un recorrido aprox. de diez kilómetros y una duración de casi cuatro horas, es la de “Camí Reial”, trayecto que tanto puede comenzarse desde los lavaderos hasta el centro del pueblo, como realizar el itinerario al revés.

Un itinerario algo más fácil es el “Pas de Na Lluisa”, con una duración de casi cuatro horas, con subidas pronunciadas, pero con una ruta circular.

Volviendo nuevamente a la historia, señalaremos que, en el año 1.232, se procedió a realizar un reparto de la isla y este territorio le correspondió a “Berenguer de Palou”, obispo de la Diócesis de Barcelona. A partir de entonces, se empezaron a construir las primeras edificaciones, tales como la “parroquia de Santa María de Puigpunyent”, que fue terminada de en el siglo XIV, época en la que tan solo figuraban como habitantes en este pueblo unos 145 aldeanos, numero bastante bajo a causa de la gran cantidad de defunciones, causadas por la epidemia de peste negra, que asoló la zona.

Puigpunyent que pertenecía la localidad de Estellencs, se independizo en el año 1.836. Hasta entonces, la institución municipal se encontraba muy vinculada a alta casta terrateniente, de la que aún se conservan muchas zonas en los alrededores de la ciudad. Un claro ejemplo de ello es que los dueños de “Son Net” y “Son Fortesa” que hasta el año 1.920, tuvieron el poder de controlar gubernamentalmente, toda la administración provincial.

En aquella época, era muy notable y la base de su economía, la industria del carbón vegetal, así como realizar acopio de hielo, para cuyo fin aún se conservan varias casetas de almacenamiento. En el año 1.924 llegó la electricidad a este lugar y dejaron de funcionar dos edificios que eran los encargados de la distribución del hielo.

Próxima se encuentra “La Cueva de Salvador” donde se localizaron panteones con restos cerámicos y talayóticos. Las tribus que antiguamente habitaron aquí se llamaban “Los Gumara” (que significa el ejército de los hombres) y que eran bereberes pertenecientes a una confederación del norte de Marruecos.

Con lo referente a fiestas locales, esta región celebra varios festivales a lo largo del año, siendo el más célebre el “festival de música”, que se festeja en el mes de agosto y donde se interpretan tanto músicas tradicionales como clásicas, acompañadas de guitarras o pianos. “Feria ecológica Pagesa y Artesana” que suele ser el último fin de semana de mayo o el primero de junio, la fiesta de “La Mare de Déu” del 15 de agosto. Asimismo, como ocurre en otros muchos pueblos, los sábados se celebra el mercado local tradicional.

Respecto al apartado de restauración, debemos señalar que en pleno centro de la villa y en una calle que se llama “Carrer des Serral” que es donde se ubica la iglesia de “San Juan Bautista”, se puede encontrar una gran oferta de locales dedicados a la restauración, pues aunque se trate de un municipio pequeño al ser bastante frecuentado, cuenta con una importante oferta gastronómica en toda la demarcación, que ofrece variedad de menús típicos e incluso algunos otros, de carácter más internacional y como venimos haciendo habitualmente, señalaremos algunos de ellos: “The Rose Restaurant, Óleum Restaurant (situado en el Gran Hotel Son Net), Ca Sa Nina Restaurant, Can Jordi, La Vila o El Gazebo”.

En cuanto a hoteles el que destaca y está considerado como emblema de la zona es el “Gran Hotel Son Net” construido en el año 1.672, instalado en lo que antes era una antigua casa de campo y que aún hoy en día, conserva su aire mediterráneo. Este espacio dispone de una lujosa arquitectura y una espectacular e importante colección de arte.

Cerca podemos localizar: En el “Castillo Hotel Son Vida, el restaurante “Es Castell” a unos siete km. o el “Sheraton Mallorca Arabella Golf Hotel” otro precioso hospedaje situado a unos ocho km.

También descubriremos acogedores agroturismos, como por ejemplo el “Son Pont Agroturismo” en la Carretera Palma-Puigpunyent, km 12.

En el año 1.396, gracias a la cesión de numerosas tierras por parte de los propietarios de varias posesiones, se conformó otro de los pueblos que forman esta comarca y que paso a llamarse “Galilea” (por semejanza con la región Palestina). Se trata de un pequeño refugio, con una altura de 460 metros sobre el nivel del mar y que se caracteriza por su belleza virgen y la gran tranquilidad que se respira en todo el contorno, roto únicamente por el ruido de las campanas que llevan colgadas al cuello, las cabras que se pasean libremente por todo el terreno.

Dispone de una comunidad internacional formada por tan sólo unas 300 personas (entre ellos algunos artistas) y una pequeña iglesia del siglo XVIII. En el mismo pueblo se pueden degustar bocadillos o tapas como por ejemplo en: “Café Sa Placa de Galilea, Galilea Trattoria & Lounge, Ca n’ Andreu Restaurant”, pero si lo que se prefiere es comida más elaborada, habrá que desplazarse a cualquiera de los restaurantes cercanos. Sus fiestas populares son las de la “Natividad de la Mare de Déu” que se festejan el 8 septiembre.

Como ya hemos venido explicando sobre todas las poblaciones que se encuentran a lo largo de toda la Sierra de Tramuntana, este bello municipio también es un lugar idóneo para escapar de aglomeraciones, instalar residencia o   poder disfrutar de un gran remanso de tranquilidad rodeado de una naturaleza virgen.

Artículo redactado por Maggy Barceló y algunas imágenes de Pep Bonet, colaboradores

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